Solo una observación.

Aquello que nos sucede sin apenas darnos cuenta, las cosas más cotidianas, pequeñas, sí, pero motor del desarrollo personal, se vuelven tan exquisitas…. que la vida se convierte en un maravilloso regalo.21609686431_1e9ce92313_o.jpg

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Tras el Cristal.

Nos podríamos haber pasado toda la mañana observando a la gente que paseaba por la calle. Sus rarezas y peculiaridades se mostraban como en un escaparate. Entendiendo la vida como cada uno de nosotros, se manera individual y única, la comprendemos y la percibimos.

Una mañana espléndida, con temperaturas templadas y placenteras, nos regalaba ese momento justo detrás del cristal de una cervecería del barrio. Podíamos observar como un grupo de señoras mayores se dirigían arremolinadas a la panadería a comprar el pan, o como una mujer joven, con ropa deportiva, cruzando el paso de peatones, paseaba a su perro con la correa atada a su cintura. Mientras en el interior del bar las burbujas de las dos cañas que teníamos sobre la mesa iban perdiendo su fuerza. La gente caminaba tranquila y disfrutando cuando un pensamiento se instala en mi cabeza.

Cada uno de nosotros alberga, casi diariamente, ese soliloquio interno que se preocupa de entender las cosas por las que acabamos tomando un tipo determinado de decisión y no otra. No siempre se acierta, no siempre se fracasa, quizás el equilibrio esté en lograr encontrar un termino medio que , en ocasiones, tiene la mala costumbre de despistar y esconderse en sentimientos más confusos. El que quiere entender entiende, y el que no, se aferra a cualquier motivo o situación para lograr distorsionar la realidad hasta conseguir verla como quiere.

A veces abrir los ojos se convierte en un verdadero incordio puesto que lo que uno ve es exactamente lo que se imaginaba y no otra cosa. Curioso, desde luego, esa sensación, intuición que resuena en el interior de nosotros mismos, cuando aquello que ha sucedido ya no tiene marcha atrás, y escuchas en tu cabeza, ese incomodo “Lo sabía….”. Señal inequívoca  que indica que la primera sensación que se tuvo, de alguna manera, ya nos está indicando como se desarrollará todo el proceso. Evidentemente, sin ser una norma exacta, puesto que hay un sin fin de variantes que pueden alterar el transcurso de los acontecimientos. Con lo cual son muchas las personas que en conclusión deciden dejar de ver y continúan con sus vidas como por inercia… Mientras tanto nosotros apurábamos, al otro lado del cristal, nuestra “cañita” del mediodía para no llegar tarde a comer.

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Ya no tiene sentido abandonar

Así es,  y es que sin esa locura, sin esa temeridad embriagadora de optimismo, la humanidad no hubiera logrado las cosas tan alucinantes que actualmente tenemos la suerte de poder disfrutar.

Las crónicas del Otro Mundo

Nunca dejé nada para el regreso

Las cosas no son siempre tan difíciles como todos nos quieren hacer creer, ni tan fáciles como uno piensa.

La mayoría de estudios científicos avalan que el ser humano tiende a ser optimista por naturaleza, que el sesgo mayoritario suele ver casi siempre el vaso medio lleno, y que tendemos a evaluar con diferente criterio, aumentando o disminuyendo las perspectivas, en función de si el hecho con el que nos enfrentamos es positivo o negativo para nosotros: algunos piensan que es una falta, otros, que una virtud.

Esto nos lleva a la conclusión de que ante una probabilidad estadística que afirme que aproximadamente un 11% de la población sufrirá un accidente de tráfico, tendamos a infravalorar dicha cifra pensando que será muy poco probable que nos pueda suceder a nosotros, sin embargo, ante un hecho positivo, infinitamente inferior, en el que tengamos puestas nuestras esperanzas, como pude ser un juego…

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Veintidós de Marzo de Dos Mil Dieciséis.

A las ocho de la mañana se producen dos explosiones en el aeropuerto de Zaventem en Bruselas. Más tarde una tercera tiene lugar en la Estación de Metro Maelbeek. Claramente fruto de actos terroristas. La mañana se tiñe de rojo en Bélgica cobrándose la vida de decenas de personas.

En un día como hoy vuelve el terror a nuestros corazones. No digo que día tras día no ocurran en el mundo otros actos despiadadamente atroces, los cuales, probablemente no resuenen en los medios de comunicación de la manera en que si que lo hacen atentados de magnitudes tales como el que tuvo lugar esta mañana en Bruselas o como el que sucedió el pasado mes de Noviembre en París, pero ello no quiere decir que los obviemos.

Cada día se atenta contra la integridad de las personas, contra sus derechos, contra sus libertades. Cada día la violencia arrastra a una oscuridad abisal el núcleo esencial de muchos hogares y familias en el mundo trasladándonos hacia un desolador sentimiento de vulnerabilidad, a un sentimiento de no poder evitar experimentar una unión con todos aquellos seres que han sufrido, de una u otra manera, algún tipo de terrorismo hacia su persona. En un día como hoy, me siento todas ellas.

En el fondo de muchos de nosotros estoy segura de que intentamos dar con la fórmula definitiva que ponga fin a todos estos tipos de abusos, de terror, de sometimiento, de injusticia, de pobreza…..pero por otro lado, la realidad es que miro hacia mí misma  y el mundo que me rodea y en numerosas ocasiones he sentido la fortuna, egoísta, de no ser ninguna de esas personas que aparecen en los informativos, pero también sabiendo con certeza, que en cualquier momento podría ser una de ellas.

No pretendo nada en concreto con este escrito, aunque, por otro lado quizá busque el compartir un sentimiento de solidaridad y empatía hacia todas las personas, independientemente del país en el que se encuentren o provengan, que cada día, y por desgracia, no tienen o no les dejan otra opción que coexistir con el miedo y la desdicha.

Zahira Corrales.

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Photo & Procesado: Serket Heru

Para ver en HQ: www.flickr.com/photos/133877698@N03/22653343064/in/dateposted-public/

 

Un café con Lúa.

Amanece y un intenso y humeante deseo de café empieza a dibujarse en mi cabeza, el cual a su vez,  fue transformándose en una necesidad incontenible, saborearlo. El aroma tan acogedor parecía abrazarme y sumergirme en una atmósfera de grata calidez cuyo sabor despertaba todos mis sentidos.

Tras la cortinilla de humo que se elevaba desde la taza vislumbro unos ojos brillantes y expectantes …. Mi gata Lúa ansiaba mis caricias en un momento de elevada introspección sobre mis pensamientos. Sus ojos azules no cesaban de mirarme fijamente tratando de atrapar mi alma en ellos. Era tal su demanda que apenas podía coger la taza sin que su cabeza se frotase intensamente contra mi brazo, metiéndola por debajo y arrimando su pequeño cuerpo felino contra el.

Era una verdadera lucha titánica el intentar que el café no se derramase por el suelo, pero aún así, ambas proseguimos en nuestro quehacer.  Lúa seguiría maullando demandando caricias mientras yo intentaría terminar mi café como cada mañana.

Zahira Corrales

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Photo & Procesado : Serket Heru

Para ver más fotografías podéis echar un vistazo a mi página de Flickr:

https://www.flickr.com/photos/133877698@N03/

Despúes de casi un año y medio…..

Después de casi un año y medio decido volver por el mundo del Blog. Decido volver a plasmar palabras que en ocasiones podrían tener algún sentido, otras veces, seguramente, y se miren por donde se miren nunca lo tendrían.

Tampoco sé la periodicidad con la que publicaré, pero el germen de la idea resurgió de las cenizas volviéndose a instaurar en mí, aferrándome al sentimiento de recuperar aquellas cosas que en algún momento de mi vida me hicieron sentir bien.

 

Cuentos, relatos y anotaciones entre otras cosas podrían volver a aparecer por aquí, con lo cual, aquel que quiera echar un vistazo y aportar una opinión o ideas para mejorar será  siempre bienvenido.

Zahira.

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Cuando la apariencia vale más que la verdad

Simplemente es algo que me ha encantado leer, buenísima reflexión…..

Las crónicas del Otro Mundo

naturaleza muerta

Si nuestro paso por este mundo es un hecho irrepetible. Si cada día, hora, minuto o segundo de nuestra vida, o cada mínima e insignificante fracción subsiguiente en la que queramos descomponer el tiempo, es tan única y diferente de las demás como lo son los millardos de incontables estrellas que se desparraman sobre nuestras cabezas. ¿No deberían estas discretas unidades tener el valor de lo sagrado?

Pasamos la mayor parte de nuestra vida preparándonos para el mañana, pero el mañana tal vez solo sea un concepto que nazca de la idea del desorden y de la irreversibilidad del propio del tiempo. La gente envejece, los órdenes políticos surgen y después se desmoronan, los recursos naturales se agotan, las estrellas nacen y muren, y todo sin retorno. Las cosas tienden a desordenarse por sí mismas; no hay más que dejar caer un vaso de cristal para comprobar cómo se hace…

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